La demanda mundial es previsible que aumente durante esta década, como consecuencia de los mayores consumos en Rusia, India y Asia. En estas regiones, el consumo de lácteos aumenta a medida que se incrementan los ingresos de la población. Por tanto, la evolución de la crisis económica será un factor clave para predecir la evolución de la demanda mundial, y en consecuencia, de los precios, de acuerdo con las previsiones del Consejo Lácteo del Reino Unido.
Algunos analistas estiman que durante este año, el dólar va a debilitarse frente al euro, lo que va a provocar que las exportaciones comunitarias sean menos competitivas.
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